martes, 13 de agosto de 2013

MAYAS

Origen

Hasta hoy, los especialistas no logran un único consenso sobre los orígenes de la civilización maya, cultura que se desarrolló a lo largo de una extensa región llamada Mesoamérica, abarcando vastos territorios en el sureste del México actual, y gran parte de Centroamérica. Estimativamente, se comprende la existencia de las etnias mayas entre los años 2000 a.C. y 1546 d.C., aunque no es posible precisarlo. Sobre distintas teorías, existe un acuerdo para dividir el análisis de su desarrollo prehispánico en tres etapas principales.

Período preclásico y clásico 

La etapa preclásica estuvo vinculada a la agricultura como principal medio de subsistencia y desarrollo cultural, datando su vigencia desde los años 1000 a.C. a 320 d.C., lapso durante el cual se desarrollaron los idiomas y la arquitectura de los primeros mayas. Se especula con que los pobladores originarios migraron hacia la zona del Golfo de México, conformando tribus, como la olmeca, posiblemente relacionadas con otros asentamientos migratorios oriundos de la zona de El Petén, en la actual Guatemala. Con una expansión de grandes dimensiones, la población comenzó a organizarse en torno a una clase de nobles y sacerdotes que encabezaron la pirámide social. Desde el 320 d.C. al 987 d.C. se desarrolló la era clásica o teocrática, con grandes progresos en materia agrícola, técnica y comercial, lo que permitió las condiciones necesarias para erigir grandes edificaciones en ciudades destinadas al culto religioso y el comercio. Hacia el año 900, los centros teocráticos mayas colapsaron y fueron paulatinamente abandonados.

 

Período Posclásico

Con la caída de Teotihuacan y la posterior crisis de los centros mayas, se origina la etapa posclásica, situada entre los años 1000 y 1687, la que concluye con la conquista española y sus consecuencias. Grandes movimientos migratorios de las etnias mayas, en mayor medida mestizados con los náhuatl, se agruparon en una corriente denominada putún. Estos fundaron grandes poblaciones, dominaron las rutas comerciales marítimas de la Península de Yucatán, conquistaron ciudades, como Chichén, y establecieron alianzas, como la Confederación de Mayapán. Más tarde, tras la caída de los principales centros culturales, Yucatán quedó dividida en 16 estados independientes.

Geografía

Los límites de los territorios abarcados por los mayas no se corresponden con ningún límite en la geografía de los países actuales. A grandes rasgos, es posible situar a los mayas en la zona comprendida por el sur de México, entre el océano Pacífico, hacia el oeste, el mar Caribe y el golfo de México, hacia el noreste; la península de Yucatán; gran parte de Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice. En total, se estima que el mundo maya cubrió una superficie en torno a los 400 mil kilómetros cuadrados.

Características Geográficas

La extensión del territorio maya posee una amplia diversidad, tanto en su topografía, con enormes cadenas montañosas, planicies áridas y selvas bajas, como en su ecología, con climas que abarcan un extremo abanico de alto contraste entre distintas regiones. Mientras que en las tierras bajas, a lo largo de las costas y el bajo monte, podemos encontrar una temperatura cálida y húmeda, en las tierras altas, de montañas y volcanes, el clima es árido y seco. Zonas anteriores a la Sierra Madre Oriental tienen abundantes precipitaciones, épocas de tornados y desborde de ríos; zonas posteriores, en cambio, atraviesan grandes períodos de sequía. La biodiversidad del área mesoamericana es vastísima; las especies animales se cuentan por millones.

Climas

Hacia el norte, en los actuales estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, el clima es semiárido, seco y cálido. Si bien no hay ríos en superficie, existen corrientes subterráneas, que desembocan en ojos de agua. Hacia el centro, desde el estado de Tabasco, hasta Honduras, el clima se torna húmedo y caliente, con temporadas de abundantes lluvias y vegetación tropical. Hacia el sur, en la costa del Pacífico, Guatemala y El Salvador, existe un clima templado y frío, sobre las sierras, y húmedo y caliente, en el llano.

 

Política y Sociedad

La sociedad maya se organizó en torno a una rígida estructura jerárquica, la que, desde sus inicios y a través de su desarrollo, situó en el extremo superior de la pirámide social a la clase noble, los almenehoob, detentores hegemónicos del poder político y religioso. Los lazos de las castas dirigentes fueron siempre hereditarios, por lo que el gobierno se perpetró en base a linajes de familias de la nobleza. La única salvedad puede estar marcada por el caso de los comerciantes, quienes, en algunos casos, por conocer rutas y pueblos alejados, eran elevados al estatus social nobiliario, por contar con información militar estratégica para el emperador. Por lo demás, fue una sociedad teocrática, en donde la mayor autoridad correspondía a la clase sacerdotal y el emperador era concebido como un dios en la tierra.

 

Sociedad


En general, los estados mayas se organizaron como provincias independientes. Cada provincia era gobernada por un único gobernante, llamado Ahau, quien concentraba el poder político, religioso y militar. Cada pueblo de la provincia era gobernado por un Batab, o jefe local, a las órdenes del Ahau provincial. A su vez, cada barrio, en cada pueblo, era dirigido por un Ah Cuch Cab, o jefe menor. Durante la época de guerra, las milicias estaban comandadas por el Nacom, o supremo jefe militar, quien, al igual que cualquier funcionario, también obedecía al Ahau provincial. En la misma categoría social que un jefe Batab se encontraba el sacerdote, llamado Ahkin; en el extremo superior del poder sacerdotal se ubicaba el Ahuacán, supremo sacerdote, a cargo de los templos, rituales y sacrificios, así como de la astronomía, la escritura y los cálculos calendarios. En la base de la pirámide social se ubicaban los artesanos, los campesinos y los esclavos.

Política

Durante el período clásico, el gobernante de una provincia era llamado Ahau Te’ y los señores gobernantes de los pueblos de la provincia eran llamados Sahl. Sobre el final de este período, adentrados los tiempos de la etapa posclásica, existió un gobierno de provincias confederadas llamado Multepal. Bajo este esquema político existieron dos grandes hegemonías ordenadas en las ciudades de Chichén Itzá, primero, y Mayapán, después. El mandato estaba a cargo de varios jefes hermanados en un consejo de gobierno común.
 

Ciencia y tecnología

La cultura maya se caracterizó por una inteligencia práctica extraordinaria. Su arquitectura monumental, sus varios tipos de calendarios, las notables observaciones astronómicas, su sistema numérico y las poderosas técnicas agrícolas, son muestra de ello. Tan práctica fue la ciencia y la tecnología de esta cultura, que, aún conociéndola, jamás emplearon la rueda, más allá del uso que le dieron para algunos juguetes. Al no contar con animales de carga, nunca necesitaron construir vehículos, ni, por lo tanto, ruedas para los mismos. Por otro lado, su literatura, arrasada por la conquista española, fue prolífica y compleja. Brillaron en las técnicas del tallado, la cerámica y la pintura.

Matemática y Astronomía

Los mayas empleaban un sistema numérico vigesimal muy sofisticado, capaz de soportar cálculos con cientos de millones de registros y fechas tan extensos, que son necesarias varias líneas de una hoja moderna para poder ser escritos. Uno de los puntos más altos en la ciencia maya está dado por el descubrimiento e implementación del concepto del número cero, al que representaron con un caracol. La precisión con la que realizaron sus observaciones astronómicas es comparativamente mucho más exacta que las verificadas en cualquier otra civilización anterior a la invención del telescopio.

Agricultura e Hidráulica

Los mayas llegaron a producir unos 100 kilos de maíz por hectárea, de manera intensiva y constante, a través del trabajo en terrazas y la tecnología de abono de la tierra. Además, fueron verdaderos ingenieros hidráulicos, lo que les permitió una óptima irrigación de los campos cultivados. Algunos de los últimos hallazgos arqueológicos demuestran que los mayas de las zonas de Palenque, en la selva de Chiapas, desarrollaron canales de agua a presión con anterioridad a la llegada del Imperio español. Combinaron la fuerza de gravedad y el estrechamiento de los acueductos para obtener un cambio significativo en la presión del agua. Si bien no hay certeza sobre los usos de este sistema, se especula con que sirvieron para regar zonas en altura y decorar plazas con fuentes de agua.


Economía

La agricultura fue un elemento central de la civilización maya, no sólo por las abundantes producciones, sino por el profundo grado de conocimiento que tuvieron sobre los distintos sistemas de cultivo y la maestría con que diversificaron, planificaron y, en definitiva, construyeron su sistema agrícola. Si bien explotaron mayormente territorios de selva tropical, también proliferaron en suelos y climas muy distintos, con amplitudes térmicas y regímenes pluviales fluctuantes, adaptando la explotación de sus recursos en base a diferentes técnicas de producción de la tierra. Todo ello, en resumen, situó a la agricultura como la más importante actividad económica de los mayas. El uso de la moneda no existió. Emplearon el trueque, con una variante: las mercancías podían ser pagadas con semillas de cacao.

Comercio

Además de las actividades agrícolas, los mayas fueron cazadores, arboricultores, pescadores y mineros. Los grandes confines de su geografía incluían zonas con producciones disímiles, por lo que el intercambio, a través del comercio, fue un pilar fundamental de la economía regional. En los centros urbanos existieron enormes mercados, denominados p’polom, abastecidos por todo tipo de insumos. Los mayores comerciantes, situados en la casta noble de la sociedad, realizaban largos viajes para vender sus productos a mercaderes menores, quienes, a su vez, los distribuían casa por casa en los pueblos más pequeños.

La Tierra y los Caminos

Las tierras eran propiedad del gobernante. Según el rango en la clase social y las necesidades de cada familia, este se encargaba de dividirlas y distribuirlas para la producción, el pago de tributos, y el comercio. El transporte terrestre fue posible a través de extensas rutas, construidas sobre tierra apisonada recubierta de polvo calcáreo. El transporte acuático se basó en el empleo de canoas, tanto en agua dulce como salada. Entre los bienes más comercializados se destacan el jade, la obsidiana, plumas, algodón, conchas marítimas y pescado, cacao y objetos de cerámica.

Religión

La mitlogía maya, en torno a la cual se organizó la sociedad y todas sus actividades, fue politeísta, abarcando un conjunto de dioses adorados al unísono. Basaron sus creencias en la observación de los fenómenos naturales, lo que denotó un carácter místico con claves naturalistas. La cosmogonía de este pueblo, al contemplar los opuestos como complementarios igualmente divinos, tuvo una concepción dual de la divinidad.

La creación del mundo

La narración mítica de los mayas cuenta que el mundo fue creado ya con anterioridad en dos ocasiones y luego destruido por los sucesivos diluvios e inundaciones. El mundo actual es el tercero en ser construido por los dioses Tepeu y Kukulkán, sus creadores. Así mismo, el hombre fue construido tres veces: en primera instancia lo fue en base al barro, pero se deshizo a la postre por carecer de consistencia; luego fue concebido a partir de la madera, pero no agradó a los dioses, pues no poseía alma; finalmente, con la intervención de varios otros dioses, en la tercera oportunidad, el hombre fue creado a partir del maíz, trabajo que, finalmente, fue del completo agrado divino. La religión maya creía en un cosmos compuesto por 13 cielos, como capas, uno sobre otro. A su vez, cada cielo era gobernado por 13 deidades, llamadas Oxlahuntikú. La tierra se situaba por debajo de estas dimensiones y, bajo ella, existían 9 cielos subterráneos, dominados por 6 dioses, los Bolontikú. La última capa correspondía al infierno de los mayas, regida por Ah Puch, el señor de la muerte.

El Panteón Maya

Existen tres dioses principales, que participaron en la creación del hombre: Kukulkán, dios de las tempestades, dador de vida a través del agua e instructor del hombre, a quien enseñó el arte del fuego; Hurakán, dios del viento y corazón del cielo, el fuego y la tormenta; por último, completa la trilogía el dios Tepeu, el conquistador. Situados en el inframundo se encontraban los Señores de Xibalbá, deidades malignas, entre las que se destacan como gobernantes los demonios Vucub-Camé y Hun-Camé.

Lugares Sagrados


A lo largo y ancho de las espesas selvas de Centroamérica, tanto como en los valles y montañas de la península de Yucatán, la civilización maya alzó monumentales templos y pirámides de piedra, o ladrillo cocido, según la zona. Sin contar con animales de carga ni medios de transporte rodado, supieron desarrollar ciudades, palacios, campos de deporte, caminos, acueductos y desagües, entre otras obras formidables. Toda la cultura maya giró en torno a la religión, por lo que no existe un lugar que no haya sido considerado sagrado.

Algunas ciudades sagradas

Teotihuacan, cuya construcción resulta hasta nuestros días un verdadero misterio, supone la intervención de diversos pueblos reunidos en un lugar común, que abarcó, según las excavaciones actuales, unos 36 kilómetros cuadrados, al noroeste del valle de México. La ciudad de El Mirador, considerada cuna de la civilización maya, está ubicada en plena selva del Petén, Guatemala, y, entre otras edificaciones, se destaca la pirámide más alta de la era maya, llamada El Tigre. Chichén Itzá, emplazada sobre unas 300 hectáreas, en el actual Estado de Yucatán, en México, es testimonio de la confluencia de las civilizaciones mayas y toltecas, que dieron origen a las estructuras arquitectónicas más importantes de Mesoamérica. Tikal, en el actual territorio de Honduras, es la ciudad más antigua y grande que se haya descubierto hasta el momento, ocupando unos 16 kilómetros cuadrados, entre templos, palacios, observatorios astronómicos y plazas.

Sitios Sagrados

Lagos, lagunas, cenotes, cuevas y depresiones terrestres, eran considerados templos naturales y sagrados. Entre muchos otros, podemos mencionar la laguna de Petexbatun, en Guatemala, que fue uno de los sitios sacros más importantes hasta el colapso cultural maya. En torno a ella se edificaron ciudades amuralladas, tales como Aguateca y Chiminos. El lago de Atitlán, en Guatemala, rodeado por tres volcanes, supone uno de los paisajes más impresionantes y sublimes. La Cueva de la Candelaria, en México, es un emplazamiento de cristalizaciones naturales gigantescas, de alta importancia en el culto de las civilizaciones mayas. Los cenotes, depresiones de la tierra por donde aflora el agua, fueron considerados espejos del cielo; entre otros, se encuentran los de Chichén, Cuzamá, Aké y Tixkokob.

Calendario

A diferencia del calendario gregoriano, que basa su medición del tiempo en las proporciones de la tierra con respecto al sol, los mayas poseían un sistema calendario compuesto por tres calendarios girando en torno a un mismo punto. Por un lado, contaban con el calendario Tzolk’in, de 260 días de duración, de uso civil, que organizaba los días en la cotidianeidad de los hombres; luego, contaban con el calendario haab, de 365 días de duración, de carácter divino, que cada 52 revoluciones volvía a coincidir con el ciclo del calendario civil. Cuando llegaba este momento, toda deuda era perdonada y todo volvía a comenzar nuevamente. Además, existía un tercer calendario, llamado la cuenta larga, que cronometraba las revoluciones de los otros dos y permitía diferenciar los eventos ocurridos entre ellos. Los mayas también midieron el tiempo en función de los solsticios, los equinoccios y las constelaciones estelares.

Las eras del calendario maya

El calendario maya se divide en 9 diferentes niveles, que se relacionan con la división de niveles plasmada en la construcción de las pirámides, a su vez subdivididos en 13 secciones individuales: 7 períodos de luz y 6 períodos de oscuridad. Vale decir que contemplaban 7 días y 6 noches en cada nivel de la creación. Durante cada día, el nivel de conciencia se incrementaba; durante cada noche, se plasmaba en forma pragmática la nueva conciencia. El primerísimo ciclo comenzó hace 16.4 billones de años, divididos en 13 secciones de 1.26 billones de años cada una, tal la duración de cada día y cada noche. Estos días y sus noches tenían una particular intención con respecto a la creación: se trató de un ciclo de acción y reacción.

Interpretación del calendario

Dentro de las castas mayas, la sacerdotal estaba encargada de interpretar, con arreglo a cosmovisión y mitología, qué deparaba al hombre y al mundo cada nuevo ciclo y también los sucesivos. Si bien no es idéntico y, de hecho, los estudios concuerdan en diferenciarlo como autóctono y propio, el calendario maya tiene grandes similitudes con el calendario olmeca y el mexica.

Arte

El arte de la civilización maya, especialmente las obras correspondientes al período clásico, tuvo un grado de maestría y fineza tan excelso que suele ser comparado con las artes clásicas del occidente europeo. En las diversas regiones, los artesanos trabajaron con altos grados de calidad técnica y en distintos estilos, abordando sus manufacturas desde una perspectiva social, cultural, religiosa y política. Ya sea en la construcción de los monumentales palacios y pirámides, como en la elaboración de esculturas y pinturas, o utensilios y adornos, el arte estuvo estrechamente vinculado con el estatus social y la jerarquía política, en la vida, desde luego, como en la muerte, a través de los ajuares funerarios. La pintura se caracterizó por representar a los personajes de costado, con técnica al fresco, empleando perspectiva. Para la música implementaron instrumentos de viento, hechos en madera, y tambores.

Arquitectura y diseño urbano

Las principales edificaciones, como Chichén Itzá y Uxmal, por ejemplo, nacieron en virtud de centros religiosos, o comerciales, o burocráticos, y se ampliaron hasta conformar verdaderas ciudades. En general, las construcciones se adaptaron al terreno, aprovechando depresiones y elevaciones, sin una planificación general, uniendo los grandes centros sociales mediante calzadas y numerosas plazas. Se destacan las plataformas ceremoniales, los palacios y los observatorios astronómicos, todos ellos con acabados en piedra tallada y ornamentados suntuosamente a través, sobre todo, de la pintura.


Cerámica y escultura

La cerámica se empleó para el uso cotidiano, fuentes, platos y vasijas, como para la religión, a través del culto. Eran piezas cocidas en grandes hornos, adornadas con acuarelas y relieves de distintas figuras geométricas, o textos mayas sobre hazañas religiosas y militares. La escultura se manifestó en altares, lápidas, dinteles, columnas y tronos. Entre las obras más bellas se encuentran las estelas, enormes piezas de laja, semienterradas verticalmente, talladas en bajorrelieve, conmemorando los acontecimientos ocurridos en determinados períodos de tiempo, a lo largo de la historia.

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